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sábado, 8 de octubre de 2016

Anida corazón



El olvido fue más prolongado
Que el amor
Que nos tuvimos.
Una ola en el mar.
Casi nada. Lágrimas.

Para qué mentir,
El corazón (uno sólo sabe del que  anida en su cuerpo)
Se encoge acobardado
Ante cada desengaño.

Entonces, desencantado y roto
Fabrica
Un nido inerte,
Con pocas cosas
Material  
Inservible para otras causas,
Como los pájaros desorientados.

Se rehace  
Carcomido por el dolor.
Callado,
Para no aullar la pena.

Quieto
Se protege,
Descansa  
Continúa el vuelo.

Y como el amor es mío
Me lo llevo adonde quiera, te dije.
Adonde me quieran, digo.

Anida corazón maltrecho.




sábado, 24 de septiembre de 2016

Allí van

Allí van
pobres
niños y niñas
mendicantes de fiesta
han aprendido rituales
ajenos
ya no se ofrecen a los dioses
sino  a los viajeros, turistas de lo antiguo
ceremonias
desolación de pobres
venden lo que tienen
la imagen
el recuerdo
un pasado glorioso
envueltos en coloridos trapos
limosnas
del capitalismo, quedan
la muerte de los bosques
los ríos de inmundicia
agregan los que vienen más pobreza a los pobres.
La inocencia sacrificada, otra vez.
              
Al fin
nada ha cambiado.
Los dioses siguen ordenando la vida de los hombres.



lunes, 15 de agosto de 2016

Pobre la palabra que no vuela

Hace un tiempo que se han ido de aquí,
No vienen, no me visitan,
Ni siquiera preguntan
Cómo anda tu destartalado corazón.
No sé, no las he visto, digo,
No escucho nada.
                          
A veces sucede que me escondo de mí,
Que ando llevando las palabras a escondidas.
Otras,  las llevo
Como el caracol lleva la casa,
 A cuestas.
Ahora  soy un caracolito que se niega a salir.

Algunos días ellas han sobrevolado
La materia y brillaron como piedras
Disparadas con la honda.
Ahora están emboscadas
A la espera.

Pobre de la palabra que no vuele.

Destino de silencio, será el mío.

domingo, 17 de enero de 2016

Un clavelito rojo

Mi niño                      
Me  ha ofrecido  su corazón  de néctar.
Lleva  unas pocas monedas   (Sólo tiene seis años),
Compraría una golosina,
Pero elige la ternura.
El niño  trae el amor (Sola, 
Me trajiste el amor)
En un clavelito  falso.
Me guardo la mirada
De tus ojos intensos cuando miras tan hondo.

El niño  tiene una semilla en  el corazón
Que  ha germinado. (No toques las espinas,
No salgas a enfrentar los jinetes del odio).
El niño
Y el dolor que no cesa.
Adoro la sonrisa que amanece en tu cara
Cuando te ves feliz.


Llega solo,
Sus  manos pequeñas  me regalan una flor
De pétalos encarnados, de  material etéreo,
Y aroma esquivo. 
La falsificación de esa flor
No  es otra cosa que puro amor.



domingo, 3 de enero de 2016

El cazador

Me miro, no soy yo

Es otra la que habita este territorio

Mío,  viene de lejos, desde la arcaica sombra

De aquellos que anduvieron por desiertos,

De los que se refugiaron en cavernas.

No soy yo, son ellos

Los que hambrientos persiguieron

A la presa.

Yo recojí la obstinación y el cansancio

De esos hombres hoscos y desgreñadas mujeres,

Primeras madres nuestras.

No soy yo, son ellos.

Sus ojos brillaban en las sombras;

Yo también me escondí y huí,

Feroces garras,  sed de sangre.

El animal y el hombre.

El hambre y el terror.

Son ellos

Los que recogieron frutos,

Vieron la  creación completa en la semilla

Y enterraron para que brotara el mínimo universo,

Una y otra  vez.

Ahora, de mí brota la palabra secuestrada,

Enterrada,

Viva.

Son ellos, no yo,

Me habitan,

Estremecen sus voces,

Escucho  lenguas oscuras, vienen desde el fondo de la tierra,

De un tiempo desvaído.

Escribo.

Después del silencio.

Escribo.

El cazador no está. No volverá.

Ahora, puedo descansar en mí.

Ahora, escribo la palabra liberada.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Siguen cantando


Hoy conocimos a otro nieto recuperado, ya son 119 y la madre vive. 

Siguen cantando
I        
Ronda la memoria
Son sombras esquivas. En las fábricas
Cantan las sombras,
Cantan por  la sierra.
No pudo el silencio esconder el canto.

Un día  y otro
Comienzan  a verse a los   niños escondidos
De los brazos maternos,
Un día u otro conocemos sus nombres
(Dormidos se los habrán llevado
O despiertos y en llanto
De los vientres saqueados).
Ellos cantan, siguen cantando.

No aparecieron. Los buscamos,
No alcanzó la muerte para  negarlos.
El silencio envolvió el dolor
En las salas de tortura,
En las fosas comunes,
En el Río de la Plata.
Qué solos habrán estado en el fondo del río.
El silencio es  río. Ellos siguen cantando.

Los pañuelos  se hicieron rondas,
Suplicaron en las iglesias,
Exigieron  en los cuarteles.
Qué solos habrán estado en los campos de la muerte.
El silencio tiene las botas puestas. Ellos siguen cantando.

Los hijos en el río, en las fosas comunes.
Las madres en la plaza.
Las rondas fueron madres
Han parido más plazas
Por los pueblos, aquí y allá
Sacuden  las palabras, pero el río es sordo.
Qué  frío,  el agua y el barro  en el fondo del río.
Se  rompen siniestras  las cadenas que  los atan,
Se quiebran los pactos de silencio.
Hay juicios, jueces, condenados
(Viejos en la cárcel).
Qué solos están en el fondo del río.
Ellos siguen cantando.

Los buscan.
Golpeando  las conciencias
Arrinconaron el olvido.
Los buscan,
Van cada jueves en ronda,
Van con  los sueños anudados
Sujetando recuerdos                  
En las camas deshechas  por la ausencia,
En las sillas vacías,
En las  miradas tristes.
Y van,  tejen la ronda.
Y  van, cada jueves de marcha.
Porque ellas no detienen sus pasos,
Ellos siguen cantando.

II
Una pareja de gorriones sobre la rama
Intenta trinos.
En la fosa una calavera
Pugna por salir y ser antorcha,
Hoguera que disemine fuegos.

Árbol, rama, fosa,
Son a la vez trino y fogata.
En las fosas
Se oyen,
Sobrevuelan los sueños.

Tiemblan los trinos de las  aves,
De la tierra sale el fuego y la canción.
Por rigor del destino,
La utopía  sigue entonando su canto.


III
Las rompieron,
Incansables amarraron sus zapatos al amor,
Por eso andan por ahí edificando pedazos.
Les tajearon el corazón,
Entonces cada jueves  atan  la vida a sus pañuelos.

Porque los pasos de sus madres se clavaron a la plaza,
Ellos siguen cantando.



sábado, 31 de octubre de 2015

Una mujer descalza

                   I

Una mujer vestida de fiesta
Camina con tacones
Por empedrada calle.
Tropieza con un hombre
De saco en mano
Y corbata floja.
Ambos absortos       
En las tribulaciones de los abandonados.
Se miran.                 
Se parecen. Por eso
Eligen seguir juntos.
Ella,  los zapatos en la mano,
Roto el tacón del zapato izquierdo, el del corazón;
Él,  la corbata desanudada, el pecho abierto.
Caminan,
No saben hacia dónde;
Pero la vida es sabia, piensa ella
Que cree en el destino.
Justo ahora que ya no espero nada, se dice él.
Y sonríen cuando la uña larga del meñique,
Roja, tan pétalo,  roza tímidamente
El meñique viril que se alza.

.

martes, 7 de julio de 2015

QUIERO


Cuando un hombre  golpea
Perdió los estribos, dicen
Aunque nadie sepa dónde;
El   hombre violento
Tiene miedo,       
 Se  le ha caído roto
 El amor. El corazón vacío.

Yo quiero un hombre
Que no me mate
Ni  de amor, ni a palos;
Se  consuma conmigo
En  el fuego de los cuerpos desnudos
Y no muera, si se marcha. O se muere.                      
Si con  las decepciones sufre,
Que no me pegue;
Si  por las cosas de la vida
Pierde  todo y se desalienta,
Si pierde  la cordura antes que el amor
Que no me pegue;
Si el trabajo es duro,
No amenace con el puño cerrado
Y la maldición en la boca;
Y si no pudiera o no quisiera amarme
Que no grite, ni culpe a nadie;
Que arranque  su machismo
De macho cabrón
De la cama,
De  la cocina,
Por las calles
Y saque a pasear
Su condición de  hombre,
De bueno para todo,
Con  sus temores
Tan humanos;
Con sus fracasos a cuestas,
Como una.

Quiero  la promesa: Si un hombre mata
 Que sea sólo una metáfora,
Que sea de amor
Y no a los golpes;

Quiero ése
Que si me estruja el alma,
Sea por la inquietud de su presencia;
Que si el corazón revienta en mi pecho,
Sea por la pasión
Y no por una bala.

Quiero un hombre
Que se quede conmigo
Y no me mate, sino que me acompañe
Hasta el último día
Con mi amor amarrado al suyo
Y un beso en la boca
Que me demore.

jueves, 12 de marzo de 2015

Milonga de las amadas

Milonga de las mujeres
Que transitan como amadas
Cuesta  encontrar las palabras,
Porque   son las olvidadas.

No se aman como amantes,
Fáciles las llaman, putas,
Sabemos que  no es lo mismo
Ir de putas,  vida puta,

Semántica, puta madre.
Palomas de alas cortadas
Que  tienen el  vuelo bajo,
Chicas de la calle atadas

Sueñan las encadenadas
Un día  dejar la mierda,
Un día, el amor las salva,
Un día,  tirar la piedra.

Perdonan las meretrices
Los sueños que les robaron,
Comprenden que son flojitos
Los hombres que las ataron,

Basura de todo tipo,
Cafishios de lo más bajo,
Cobardes que no son buenos,
Para buscarse un trabajo.

Son niñas,  claras mujeres
Las que les dan a esos machos
El amor que no tuvieron
Y cargan sus hijos guachos.

Son madres desprotegidas,
Hijas golpeadas, sufridas,
Agonizan  en las calles
Las  princesas travestidas.

Transitan así sus días,
El miedo es el pan y el queso
Esperan cambiar la vida,  
Por qué no hablaremos de eso.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Mujer escuálida


La mujer escuálida mira de reojo
La calma de la otra, 
No  entiende cómo puede ser feliz,
Celulitis, grasa, estrías exceden su anatomía. 
No envidia 
La serenidad de la otra, no, 
Ella tiene lo que deseaba:
La delgadez,  ropa de moda,
Amigas de viernes y veranos.
Una viaja por olores familiares
A sopas, carnes asadas, guisos y papas fritas.
La otra no come, se mira,
Camina por senderos peligrosos
De hambre, de espejos, de fantasía.
Una es feliz con nada, 
El amor es su alimento.
La escuálida
Ama su imagen,
Se nutre de belleza prefabricada 
Por el afuera,
Por la mirada del otro.
No cocina, no come,
Sonríe para las fotos.
Las calaveras sonríen también en los escaparates.
                         

domingo, 30 de noviembre de 2014

Frío

Dónde perdí mi ser,
En qué rincón quebraron la rama azul
El desamor, el maltrato, las lágrimas derramadas.
Dónde quedó mi aliento, después de la jornada
Más amarga.
Dónde florecerá la primavera,
La fiebre por amar,
La pasión, el desenfreno,
Dónde los besos  dados,
Qué me dieron, qué, cuánto negaron.
Mejor cerrar la boca, las manos y los ojos
            Para siempre.         
Después que uno muere al amor
Sigue una danza de silencios, mentiras y abrazos helados
            Que sostienen la débil calavera.

jueves, 16 de octubre de 2014

Te quedarás

Por la amistad que nos unió, Te quedarás.
           














                                                                             Poema dedicado a Silvina

         
            La noche  avanza,
Lleva en las entrañas los filos de la ambición,
Que vive en un enorme ombligo, en las manos
Cargadas de oro,
En las miradas astutas y afiebradas.
Corta la carne, corrompe.
                   
            Hay sombras sobre los esqueletos.
Ríe la muerte cuando gana la batalla.
No sabemos cuándo será el encuentro,
Viene andando
Desde el fondo de la noche más terrible.
Gimen                
Solos
Los señalados
Antes de decir adiós.

Sin embargo, el que amó no se va
Por  la risa que ha reído sin avaricia,
No,
Por los actos ínfimos, genuinos,
Son besos, caricias, arrullos, abrazos
Que en algún lugar nos sobreviven.
            Son amores puros que lo pueden todo.
            Más allá, más acá, te quedarás,
            Me quedaré
            Para siempre.



domingo, 31 de agosto de 2014

París






Ciudad, espiral urbano,
Me pierdo entre tus árboles, anido
Canturreando feliz por las avenidas y jardines;
Iluminada reescribo una historia
En la piedra gris de tus fachadas.
Ciudad napoleónica, se expande el río
De   tus calles,                            
Un delta revolucionado se eleva
Con la torre que es vigía y monumento,
Vertical de hierro,
Símbolo de la era industrial.
El  Sena sereno
Acaricia tus costados, rodea la isla original,
Lame la tierra, 
Humedece, unta las riberas,
Persistente señala la curva de  los meandros.
Me enredo en tus pasajes antiguos,
Atravieso puentes,
Sin descanso transito
Por las calles del Barrio Latino,
O de Montmartre,
Se extravía el aliento al escalar los peldaños
A Sacré Coeur,
Me miran los espejos de los salones
En Versalles, retozo en sus jardines reales.
Lujosa y cegadora, gótica y moderna,
Así es París.