martes, 5 de enero de 2016

Vuelo, las referencias históricas corresponden a los Juicios por delitos de Lesa Humanidad


Reescritura de la crónica

Argentina, 1977
Atada,  embotada se asomó al abismo y  vio el río en sombras.
No podía ser cierto. Los seres humanos no vuelan. A menos que fuera pájaro ahora, canario o colibrí por lo pequeña. No podía mover las alas atadas con una soga. Duelen.
Bajaba muy lentamente, agitando las aletas crecidas en el calabozo. Pez, entonces debería nadar. De pronto supo quién era, no era pájaro ni pez, recordó una capucha, los grilletes, susurró Patricia, hermana de Pedro y de Carlitos, buscaba a Pedro, en la Santa Cruz. 
La buscaron por cielo y tierra.

Los casos de Pedro y Patricia Oviedo (nro. 738 y 493)

Megacausa ESMA, día 81,  21  de agosto de 2013, Espacio Memoria y Derechos Humanos

lunes, 4 de enero de 2016

SEGUNDO ANIVERSARIO DEL BLOG


¡SALUTE! 


Elegí estas tres imágenes porque hay algo de ellas en mí y en este blog; en el silencio, sigo buscando palabras nuevas.

domingo, 3 de enero de 2016

El cazador

Me miro, no soy yo

Es otra la que habita este territorio

Mío,  viene de lejos, desde la arcaica sombra

De aquellos que anduvieron por desiertos,

De los que se refugiaron en cavernas.

No soy yo, son ellos

Los que hambrientos persiguieron

A la presa.

Yo recojí la obstinación y el cansancio

De esos hombres hoscos y desgreñadas mujeres,

Primeras madres nuestras.

No soy yo, son ellos.

Sus ojos brillaban en las sombras;

Yo también me escondí y huí,

Feroces garras,  sed de sangre.

El animal y el hombre.

El hambre y el terror.

Son ellos

Los que recogieron frutos,

Vieron la  creación completa en la semilla

Y enterraron para que brotara el mínimo universo,

Una y otra  vez.

Ahora, de mí brota la palabra secuestrada,

Enterrada,

Viva.

Son ellos, no yo,

Me habitan,

Estremecen sus voces,

Escucho  lenguas oscuras, vienen desde el fondo de la tierra,

De un tiempo desvaído.

Escribo.

Después del silencio.

Escribo.

El cazador no está. No volverá.

Ahora, puedo descansar en mí.

Ahora, escribo la palabra liberada.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Siguen cantando


Hoy conocimos a otro nieto recuperado, ya son 119 y la madre vive. 

Siguen cantando
I        
Ronda la memoria
Son sombras esquivas. En las fábricas
Cantan las sombras,
Cantan por  la sierra.
No pudo el silencio esconder el canto.

Un día  y otro
Comienzan  a verse a los   niños escondidos
De los brazos maternos,
Un día u otro conocemos sus nombres
(Dormidos se los habrán llevado
O despiertos y en llanto
De los vientres saqueados).
Ellos cantan, siguen cantando.

No aparecieron. Los buscamos,
No alcanzó la muerte para  negarlos.
El silencio envolvió el dolor
En las salas de tortura,
En las fosas comunes,
En el Río de la Plata.
Qué solos habrán estado en el fondo del río.
El silencio es  río. Ellos siguen cantando.

Los pañuelos  se hicieron rondas,
Suplicaron en las iglesias,
Exigieron  en los cuarteles.
Qué solos habrán estado en los campos de la muerte.
El silencio tiene las botas puestas. Ellos siguen cantando.

Los hijos en el río, en las fosas comunes.
Las madres en la plaza.
Las rondas fueron madres
Han parido más plazas
Por los pueblos, aquí y allá
Sacuden  las palabras, pero el río es sordo.
Qué  frío,  el agua y el barro  en el fondo del río.
Se  rompen siniestras  las cadenas que  los atan,
Se quiebran los pactos de silencio.
Hay juicios, jueces, condenados
(Viejos en la cárcel).
Qué solos están en el fondo del río.
Ellos siguen cantando.

Los buscan.
Golpeando  las conciencias
Arrinconaron el olvido.
Los buscan,
Van cada jueves en ronda,
Van con  los sueños anudados
Sujetando recuerdos                  
En las camas deshechas  por la ausencia,
En las sillas vacías,
En las  miradas tristes.
Y van,  tejen la ronda.
Y  van, cada jueves de marcha.
Porque ellas no detienen sus pasos,
Ellos siguen cantando.

II
Una pareja de gorriones sobre la rama
Intenta trinos.
En la fosa una calavera
Pugna por salir y ser antorcha,
Hoguera que disemine fuegos.

Árbol, rama, fosa,
Son a la vez trino y fogata.
En las fosas
Se oyen,
Sobrevuelan los sueños.

Tiemblan los trinos de las  aves,
De la tierra sale el fuego y la canción.
Por rigor del destino,
La utopía  sigue entonando su canto.


III
Las rompieron,
Incansables amarraron sus zapatos al amor,
Por eso andan por ahí edificando pedazos.
Les tajearon el corazón,
Entonces cada jueves  atan  la vida a sus pañuelos.

Porque los pasos de sus madres se clavaron a la plaza,
Ellos siguen cantando.